viernes, 18 de abril de 2008

Una alimentación saludable


Una buena nutrición y una dieta balanceada ayudan al niño a crecer saludable. No importa si su niño es un párvulo o un adolescente, usted puede tomar las medidas necesarias para mejorar su nutrición y formar buenos hábitos alimenticios.

Las cinco mejores estrategias son:
  1. Establecer un horario regular para las comidas
  2. Servir una variedad de alimentos y meriendas saludables
  3. Darle un buen ejemplo teniendo usted una dieta nutritiva
  4. Evitar las batallas sobre los alimentos
  5. Involucrar a los niños en el proceso
No es fácil tomar estas medidas. Nuestros días están repletos de responsabilidades y dependemos de la conveniencia de las comidas preparadas, como la que sirven en los restaurantes rápidos que están dondequiera. A continuación detallamos varias sugerencias que pueden ayudarle a incorporar las cinco estrategias a su rutina.
Comidas en familia
Comer en familia es una costumbre agradable para los padres y sus hijos. A los niños les agrada la predictabilidad de las comidas en familia y los padres tienen la oportunidad de ponerse al día con sus hijos. Los niños que participan en comidas en familia con regularidad también:
es más probable que coman frutas, vegetales y cereales
es menos probable que coman meriendas poco saludables
es menos probable que fumen, usen marihuana, o beban alcohol

Las comidas en familia también ofrecen la oportunidad de introducir al niño nuevos alimentos y ver cuáles le gustan y cuáles no le gustan. Es posible que los adolescentes no se entusiasmen con el prospecto de comer en familia - esto no es sorprendente porque están tratando de establecer su independencia. Sin embargo, estudios han mostrado que los adolescentes desean los consejos y la opinión de sus padres; por lo cual la hora de la comida en familia debe usarse como una oportunidad para reconectarse con el adolescente. También puede tratar estas estrategias:
Permita que el adolescente invite a un amigo a la cena.
Involucre al adolescente en la planificación y preparación de los alimentos.
Haga que la hora de la comida sea un momento donde reine la calma y la congenialidad - sin discusiones o reprimendas.

¿Qué se considera una comida en familia? Cualquier momento en que la familia se reúna para comer - ya sean alimentos traídos de un restaurante o una cena completa preparada en la casa. Establezca horas de comida de manera que pueda servir alimentos nutritivos y cuando todos puedan estar presentes. Tal vez tengan que comer un poco más tarde porque uno de los niños está en la práctica de deporte. Es posible que en los fines de semana tengan que fijar una hora especial cuando todos puedan reunirse en familia, por ejemplo, preparar una combinación de desayuno y almuerzo los domingos.

Abastecerse de alimentos saludables
Los niños, especialmente los más pequeños, comen cualquier cosa que haya en la casa. Por eso es importante controlar las provisiones - los alimentos que sirve en las comidas y los que tiene a mano para meriendas. Siga las siguientes sugerencias:
Incluya frutas y vegetales en la rutina diaria, tratando de servir un mínimo de cinco porciones diarias.
Facilite las opciones para que el niño escoja meriendas saludables, mantienendo a mano frutas y vegetales listos para comer. Otros tentempiés saludables son el yogúr, los tallos de apio con mantequilla de maní, o las galletas de cereal integral con queso.
Sirva carnes desgrasadas y otras buenas fuentes de proteína, como los huevos y las nueces.
Compre pan integral y cereales, para que el niño ingiera más fibra.
Limite el consumo de la grasa, evitando comer comidas fritas y cocinando los alimentos en el horno, asándolos en la parrilla o cocinados al vapor.
Limite las comidas en restaurantes rápidos y las meriendas poco nutritivas como son las papiltas y los caramelos. No los elimine por completo pero ofrézcalos "de vez en cuando" para que el niño no se sienta privado de ellos.
Limite las bebidas dulces como las sodas y las bebidas con sabor a fruta. Sirva agua y leche en su lugar.

Cuando toman leche, los niños aumentan el consumo de calcio, que es sumamente importante para tener huesos saludables. Eso significa 800 miligramos al día para los niños entre seis y ocho años de edad, y 1,300 miligramos al día después de los nueve años. Para llegar a la meta de 1,300 calorías, el niño puede ingerir:
una taza (237 mililitros) de leche (300 miligramos de calcio)
1 taza (237 mililitros) de jugo de naranja fortificado con calcio (300 miligramos de calcio)
2 onzas (57 gramos) de queso (300 miligramos de calcio)
1 taza (237 mililitros) de yogúr (315 miligramos de calcio)
1/2 taza (118 mililitros) de frijoles blancos cocinados (120 miligramos de calcio)

Cómo dar un buen ejemplo
La mejor manera de estimular al niño a comer saludablemente es dándole ejemplo. Los niños imitan a los adultos que ven diariamente. Al comer frutas y vegetales y consumir menos alimentos poco nutritivos, usted estará enviándole el mensaje correcto.
Otra manera de dar un buen ejemplo es limitando el tamaño de las porciones y evitando comer demasiado. Hable sobre el estar satisfecho, especialmente a los niños pequeños. Diga algo como: "esto está delicioso, pero estoy satisfecho y no voy a comer más". Al mismo tiempo, los padres que siempre están a dieta o quejándose de sus cuerpos pueden inculcar sentimientos negativos en los niños. Trate de mantener una actitud positiva en lo que se refiere a la comida.

No batallen por la comida
Es fácil hacer de la comida una fuente de conflicto. Los padres bien intencionados pueden encontrarse en una situación donde hacen pactos con los niños o les hacen promesas para que coman alimentos saludables. Una mejor estrategia es permitir que los niños tengan cierto control; pero también limitar los tipos de alimentos que tienen en la casa.
Los niños deben decidir si están hambrientos, lo que desean comer entre los alimentos que se les sirve, y cuándo se sienten satisfechos. Los padres controlan los alimentos disponibles a los niños, tanto a la hora de la comida como entre las comidas. A continuación unas pautas a seguir:

Establecer un horario para las comidas y los tentempiés: A los niños les gusta tener una rutina.
No forzar el niño a comer toda la comida en el plato. Eso les enseña a seguir comiendo aunque se sientan satisfechos.
No sobornar o recompensar a los niños con comida. Evite usar el postre como recompensa por haber comido la comida.
No usar la comida como demostración de amor. Demuestre su amor abrazando al niño, dedicándole un tiempo, o elogiándolo.

Involucre a los niños
A la mayoría de los niños les agrada participar en la selección de los alimentos que se sirven en las comidas. Converse con ellos sobre las diferentes opciones y el planeamiento de una comida balanceada. Algunos niños desean ayudar en las compras y en la preparación de los alimentos. En el mercado, ayude al niño a leer las etiquetas para que comience a entender los valores nutritivos.
En la cocina, asígnele tareas apropiadas para su edad para evitar que se lesione o se sienta abrumado. Al final de la cena, no se olvide de alabar al cocinero.
Los almuerzos escolares pueden servir de aprendizaje para los niños. Es más, si puede lograr que el niño comience a pensar en lo que va a almorzar, es probable que pueda ayudarlo a hacer cambios positivos. Un buen punto de partida es el mercado, donde pueden comprar alimentos saludables envasados.
Otra buena razón para involucrar a los niños es prepararlos para hacer buenas decisiones en lo que respecta a los alimentos que comen. Eso no quiere decir que repentinamente su niño preferirá una ensalada a las papitas, pero los hábitos alimenticios que usted le ayuda a formar en el presente pueden encaminarlo hacia decisiones más saludables por el resto de su vida.


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