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viernes, 22 de noviembre de 2013

¿Cuál es el origen del árbol de Navidad?

Uno de los elementos más característicos de la Navidad sin duda es el árbol. Decorado con cintas, bolas de colores, luces y otras ornamentaciones, el árbol contribuye a dar una imagen navideña allá donde se coloca.
Muchos son los lugares donde se da el pistoletazo de salida hacia la navidad encendiendo las luces del árbol. Pero, como todo, tiene su origen y significado.
Si bien existen varias teorías en torno al origen del árbol de Navidad, una de las más extendidas defiende que proviene de los celtas de Europa central, quienes empleaban árboles para representar a varios Dioses. Además, coincidiendo con la fecha de la Navidad cristiana celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol. Tenía el nombre de Divino Idrasil -Árbol del Universo-, en su copa se hallaba el cielo y en las raíces profundas se encontraba el infierno.
Según cuenta la leyenda, entre los años 680 y 754, San Bonifacio evangelizador de Alemania, entendió que era imposible arrancar de raíz esta tradición pagana, por lo que decidió adaptarla dándole un sentido cristiano. Fue así como cortó con un hacha un roble que representaba a Odín, y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne simbolizaba el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las manzanas representaban el pecado original y las velas, la luz de Jesucristo.
Posteriormente, con la evangelización de esos pueblos, los cristianos tomaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Cristo. Se cree que el primer árbol de Navidad, tal y como lo conocemos en la actualidad, apareció en Alemania en 1605.
La costumbre de adornar árboles para dar la bienvenida a la época navideña arraigó en Alemania y en los países escandinavos en el siglo XVII y fue llevada por los soberanos de la casa Hannover hasta Gran Bretaña en el siglo XVIII.
George III, coronado como soberano de Inglaterra, en 1762, y su mujer, la reina Charlotte, oriunda de Alemania, fueron los primeros en adornar su palacio con un abeto doméstico, aunque no fue hasta medio siglo después, cuando la buena sociedad inglesa cayó hechizada por la idea de reproducir, en sus casas, lo que sus ojos habían visto en el palacio de Windsor habitado, entonces, por la soberana Victoria y su esposo, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo. Un noble germánico que introdujo el árbol como la última moda en las navidades de la sociedad victoriana, poco después de contraer matrimonio con la Reina, en 1840.
Alberto de Sajonia –nacido en Coburgo– llevó consigo a Inglaterra la memoria de un país en el que ya, en torno al siglo XVII, se empiezan a reunir las familias alrededor de un árbol de Navidad. Cómo olvidar aquellos días en los que algunas familias alemanas, después de buscar alguna excusa para que los niños salieran de casa, aprovechaban la ausencia de éstos para decorar el árbol con frutos y juguetes el mismo día 24 de diciembre.
Cómo olvidar, también, la antigua creencia germánica de que era un árbol gigantesco el que sostenía al mundo y el que soportaba –esto explica la costumbre de poner luces a los árboles–, en sus ramas, el peso de la luna, el sol y las estrellas. Un árbol que era, además, el símbolo de la vida ya que, en invierno, cuando casi toda la naturaleza aparecía muerta, éste no perdía su verde follaje.

Fuente:
www.lanacion.com.ve

jueves, 21 de noviembre de 2013

Los niños de hoy son más lentos que sus padres

Niños corriendo
Un estudio de millones de niños alrededor del mundo concluyó que muchos de ellos no pueden correr tan rápido o tan lejos como lo hicieron sus padres cuando eran jóvenes.
El trabajo presentado en la reunión anual de la Asociación Americana del Corazón sugiere que los niveles de la salud física estarían en declive.
Los investigadores analizaron 46 años de datos de más de 25 millones de niños de 28 países. Descubrieron que los niños de hoy tardan 90 segundos más en correr una distancia de 1,6 kilómetros que los adultos de hace 30 años.

Obesidad

Según el estudio, en todos los países, la resistencia cardiovascular -que se calcula midiendo la distancia que se puede correr en un tiempo específico- ha tenido una merma sostenida de un 5% cada década.
Expertos aconsejan que los niños realicen una hora de ejercicio al día.
Si bien a algunos países le ha ido peor que a otros, este declive se registró tanto en niños como niñas con edades comprendidas entre 9 y 17 años, y esta relacionado con la obesidad.
El jefe de la investigación, Grant Tomkinson, de la escuela de ciencias para la salud de la Universidad del Sur de Australia, dijo que "de hecho, alrededor del 30% a 60% de las disminuciones en el rendimiento de la carrera de resistencia se puede explicar por el aumento de la masa grasa".
El problema es particularmente significativo en los países del llamado mundo occidental, pero en algunas partes de Asia, como Corea del Sur, China y Hong Kong también se está registrando este fenómeno.
El doctor Tomkinson considera que los niños necesitan ser inspirados y motivados a realizar ejercicios más vigorosos. O de lo contrario, las consecuencias para la salud pública pueden ser terribles.

Se debe sudar

"Si por ejemplo, una persona joven no está en forma, eso quiere decir que será más propensa a desarrollar problemas de salud a lo largo de su vida, como enfermedades cardiovasculares", advirtió Tomkinson.
Niños jugando
Debe ser una actividad "sostenida y dinámica" en la que se debe sudar.
Para mantenerse sano, los jóvenes y niños deben realizar al menos una hora de actividad física al día, como caminar, ir en bicicleta o correr en el parque. Esto se puede hacer en pequeñas sesiones, en vez de una sola de 60 minutos.
El profesor Michael Gwitz, de la Asociación Americana del Corazón, aclaró que el tipo de ejercicio "es verdaderamente importante", pues debe ser algo que te haga sudar y que sea "sostenido y dinámico" para promover la condición cardiovascular.
Es posible que ir al gimnasio o pertenecer a un equipo de deporte de la escuela no sea suficiente, al menos que esa actividad implique moverse mucho.
Por su parte, Christopher Allen, de la Fundación Británica para el Corazón, dijo que "está bien establecido que una infancia físicamente inactiva puede tener implicaciones serias para la salud más tarde en la vida".
"El riesgo de enfermedades cardiovasculares puede reducirse si uno se mantiene activo, y cuanto antes comiencen los niños, mejor".
El especialista agregó que al motivar a los niños a estar activos "ayudamos a proteger sus corazones mientras crecen".
"Los padres, colegios y grupos comunitarios pueden ayudar a los chicos a tener 60 minutos al día de ejercicio".

Fuente: 
Michelle Roberts
BBC Salud