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miércoles, 10 de agosto de 2011





10 Agosto 2011
Adolescentes en Facebook, ¿refugio o escaparate?
Escrito por: Cristina García Casado

Washington, (EFE).- "¿Qué estás pensando?". Miles de adolescentes responden cada día a esta pregunta en Facebook, una red social que es tan refugio para tímidos y escaparate para narcisistas como dolor de cabeza para unos padres alarmados por los estudios que relacionan la plataforma con el fracaso escolar y la depresión.

El último en advertir sobre los efectos negativos de Facebook en los más jóvenes ha sido Larry Rosen, un investigador de la Universidad de California especializado en redes sociales que intenta explicar cómo se comporta la generación "nativa digital" a sus predecesoras- las que conocieron el mundo sin tuiteos, Internet, ni teléfono móvil.

"No hay una fórmula mágica. Los padres deben hablar con sus hijos sobre lo que hacen en Internet, pero sin criticarles", explicó Rosen a Efe. Desde que se popularizó Facebook, y como había ocurrido antes con los videojuegos o los mensajes de texto, comenzó a temerse que la adictiva red social afectara al rendimiento escolar de los jóvenes.

Ahora Rosen no sólo lo confirma sino que añade nuevos miedos- uno de sus estudios asocia la plataforma con la falta de empatía, el narcisismo, y la depresión en la adolescencia. No obstante, el tipo de investigación -basada en cuestionarios respondidos por 1.000 adolescentes- no permite identificar el orden de los factores-

¿Facebook provoca ciertos trastornos psicológicos, o es más popular entre los adolescentes que los sufren? Ferran Masip, psicólogo clínico por la Universidad de Columbia, descarta que Facebook, por su naturaleza, pueda "causar algo", pero considera que sí puede potenciar una predisposición.

Es el caso de los que tienen rasgos narcisistas, que encuentran en la plataforma una "gran herramienta" para alimentar este trastorno de la personalidad.

"El narcisista tiene una autoestima muy baja, necesita retroalimentarse en exceso. Y Facebook se basa precisamente en eso- el perfil es tu presentación al mundo, tu escaparate- es un continuo yo, yo y yo", explicó Masip a Efe.

Las alarmas también suenan alrededor de la relación de Facebook con la depresión, un vínculo que Masip rechaza. "La depresión es un fenómeno mucho más complejo, y Facebook sólo es un escenario más de la vida de quienes la padecen".

Más evidente parece ser el papel de la gigantesca red social en el comportamiento de los adolescentes tímidos o con escasas habilidades sociales, quienes, según Rosen, ven en Facebook el refugio ideal para mantener relaciones sociales sin el riesgo ni la exposición inherentes al tú a tú de toda la vida.

Para el investigador, este refugio es un laboratorio social donde muchos jóvenes aprenden a socializar. Para Masip, el refugio esconde un peligro- si los adolescentes se encierran en ese espacio de seguridad, no ejercitarán unas habilidades comunicativas que ya de por sí tienen mermadas.

El estudio de Rosen, que detectó mayor falta de concentración entre los adolescentes que usan Facebook con asiduidad, ha resucitado una preocupación que siempre ha planeado en torno a Facebook- ¿favorece el fracaso escolar?.

"Los jóvenes hacen sus tareas en el ordenador y tienen tantas ventanas abiertas que es muy difícil que se concentren", esgrimió Homa Tavangar, autora del libro "Growing up global", con el que recorre las escuelas de EEUU para enseñar a padres, profesores y alumnos cómo construir comunidades conectadas de manera global.

"Ni la globalización ni Facebook son negativos por sí mismos. Es nuestra actitud hacia esta nueva realidad de continua conexión la que puede serlo", esgrimió Tavangar, que asesora a los padres estadounidenses desde organizaciones como KidsHealth.org, PBS Parents, y Education First (EF) Foundation. "Mi consejo es que no luchen contra Facebook, porque ya es parte de la vida de sus hijos.

Lo que deben hacer es aprender al máximo sobre las redes sociales y compartir también esa esfera de la vida con ellos", explicó Tavangar, que es "amiga" de sus tres hijas en Facebook, una condición "sine qua non" para permitirles unirse a la plataforma.

"Es nuestro deber como padres saber qué hacen también en la esfera digital.

Como también lo es enseñarles alternativas de uso positivas, que vayan más allá de compartir las fotografías de la fiesta del fin de semana", concluyó. EFE

domingo, 7 de agosto de 2011

Por qué olvidamos el nombre pero no la cara de un conocido


¿Cómo se llama? ¿cómo se llama...? A menudo suele ocurrir que se nos acerca una persona cuya cara podemos reconocer, pero es imposible recordar su nombre.

Ahora científicos parecen haber entendido porqué, en ocasiones, olvidamos el nombre pero no la cara de un conocido: recordar diversos aspectos de una situación es un trabajo "de equipo" en el cerebro. Según los investigadores de la Universidad de Bristol, Inglaterra, cuando necesitamos recordar cómo un objeto particular, por ejemplo una cara, surgió en un lugar o en algún momento particular, es necesario que actúen juntas múltiples regiones cerebrales.
Éstas son el hipocampo, la corteza perirrinal y la corteza prefrontal medial. Se sabe desde hace tiempo que estas tres regiones parecen tener papeles específicos en el procesamiento de recuerdos.
La corteza perirrinal parece ser crucial para nuestra capacidad de reconocer si un objeto es conocido o nunca lo habíamos visto. El hipocampo es muy importante para el reconocimiento de lugares y para la navegación, y la corteza prefrontal medial está asociada con funciones cerebrales mayores. Pero éste es el primer estudio que muestra que estas tres regiones pueden interactuar.

Circuito cerebral

Los científicos, que publican la investigación en Journal of Neuroscience (Revista de Neurociencia), llevaron a cabo experimentos con ratones para examinar la función del hipocampo en las tareas de reconocimiento de recuerdos. En experimentos separados también investigaron cómo el hipocampo interactúa con las dos cortezas, la perirrinal y la prefrontal medial.
Descubrieron que ni el recuerdo del "objeto en su lugar" (donde dejamos las llaves) ni del "reconocimiento del orden temporal" (donde las vimos por última vez) pueden formarse si se rompe la comunicación entre estas tres regiones. Según los investigadores, el estudio revela la presencia de un importante circuito cerebral hasta ahora desconocido.
"En la vida diaria normal recogemos información en este circuito cerebral, que puede involucrar también a otras partes del cerebro", explica la doctora Clea Warburton, quien dirigió el estudio.
"Si reconocemos a alguien en el supermercado pero no recordamos su nombre, esto puede deberse a que sabemos que hemos visto a esa persona en otra parte, quizás en el trabajo".
Y esta dificultad para recordar dónde la hemos visto, agrega la investigadora, puede deberse a varias razones.