martes, 18 de mayo de 2021

Síndrome Burnout o trabajador quemado.

 

El síndrome de Burnout o síndrome de “estar quemado” consiste en un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el cansancio psíquico o estrés que surge de la relación con otras personas en un dificultoso clima laboral.

El síndrome de burnout es una situación que se va generando progresivamente hasta desembocar, en muchas ocasiones, en un estado de incapacidad para continuar con el trabajo habitual. Suele aparecer en personas cuya profesión implica dedicación y entrega hacia terceros como, por ejemplo, los profesionales de la enseñanza, de la salud y de asuntos sociales.

Las consecuencias pasan por un elevado absentismo laboral, el consumo de medicamentos para conciliar el sueño, sustancias o drogas, así como la adopción de determinadas conductas de riesgo o violentas. Además, pueden aparecer conflictos en el ámbito laboral, por una disminución significativa del rendimiento y la motivación, así como de la calidad de los servicios prestados.

 

Síntomas del síndrome de burnout

La persona que padece el síndrome de Burnout suele manifestar algunos de los siguientes síntomas:

  • Falta de energía y sensación de abatimiento desde el inicio de la jornada laboral.
  • Sentimientos de frustración y fracaso al no conseguir los resultados deseados a pesar del esfuerzo invertido en las tareas.
  • Estado de ánimo irritable, impaciente, negativo, irónico y distante, llegando a mostrarse frío e indiferente hacia las personas atendidas y con los compañeros de trabajo.
  • Incapacidad para concentrarse en el trabajo y para relajarse o desconectar al finalizar la jornada laboral.
  • Sensación de desbordamiento ante las demandas emocionales de los demás, careciendo de fuerzas para seguir involucrándose en las relaciones con ellos.
  • Frecuentes dolores físicos, además del desarrollo de enfermedades psicosomáticas, como, por ejemplo, fatiga visual, dolores de cabeza y musculares, mareos, dificultades con el sueño, pérdida de peso, úlceras y otros desórdenes gastrointestinales, afecciones de la piel o infecciones, entre otros.

Causas del burnout

Un trabajador puede sufrir el síndrome de Burnout al estar expuesto durante un largo periodo de tiempo a situaciones laborales que impliquen:

  • Un estado de sobrecarga emocional por permanecer en contacto de forma continuada con personas en determinadas situaciones como, por ejemplo, con un alto grado de dependencia o gravemente enfermas. Por lo tanto, estos trabajadores se hallan inmersos en climas en los que prevalecen emociones como el sufrimiento, la angustia o la desesperanza.
  • Horarios de trabajo largos, junto a un ambiente laboral muy deteriorado.
  • El desempeño de un excesivo trabajo físico sin los recursos necesarios para llevarlo a cabo adecuadamente como, por ejemplo, la falta de personal, el escaso margen de tiempo o trabajar bajo condiciones de presión y estrés.
  • Un elevado nivel de exigencia y de requerimiento de energía o de recursos personales del trabajador. Esto mismo suele ocurrir en los casos de burnout parental.

 

Cómo actuar ante el síndrome de burnout

Una persona afectada por el síndrome de Burnout ante todo debe tomar conciencia de su situación y reconocer que no se encuentra en las condiciones necesarias para seguir llevando a cabo adecuadamente las tareas asignadas a su puesto de trabajo. Por ello, es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • No excederse en el ritmo de trabajo y respetar las pausas para los descansos y la comida.
  • Aprender a establecer límites ante situaciones en las que haya un exceso de tareas, un escaso margen de tiempo para llevarlas a cabo o deficiencias en los medios al alcance.
  • Cultivar un buen ambiente de equipo entre los compañeros de trabajo, promoviendo la colaboración y una mejora en el clima laboral.
  • Cuidar de uno mismo es imprescindible, lo que incluye aprender a atender e interpretar las señales del cuerpo y las emociones que aparecen. Así, por ejemplo, ante la señal de tensión puede ser beneficioso permitirse un momento de descanso para relajarse y respirar profundamente antes de retomar la tarea que se estaba realizando.
  • Separar el ámbito laboral del personal, aprendiendo a desconectar al finalizar la jornada laboral realizando actividades que lo faciliten, como, por ejemplo, deporte, relajación, o cultivo de determinadas aficiones o hobbies.
  • Buscar apoyo familiar y social, fomentando encuentros y actividades en grupo.

Si se percibe que no es suficiente con estas medidas para mejorar o superar la situación, puede ser imprescindible buscar la ayuda profesional de un Psicólogo.

La OMS reconoce el ‘burnout’ como trastorno mental

Hasta ahora, este trastorno estaba catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un epígrafe inconcreto sobre problemas relacionados con dificultad en el control de la vida, pero ahora una nueva clasificación sitúa al síndrome del trabajador quemado donde le tocaba. A partir de ahora, figurará en la próxima Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como un problema asociado al empleo o al desempleo. Según los expertos, este cambio permitirá hacer más visible este trastorno y facilitará la gestión de bajas e incapacidades. Esta nueva clasificación entrará en vigor en 2022

Lo que debes saber:
  • Suele aparecer en personas cuya profesión implica dedicación y entrega hacia terceros como la enseñanza, la salud y asuntos sociales…
  • El síndrome de burnout se da cuando se está expuesto durante un largo periodo a situaciones laborables que implican un estado de sobrecarga emocional, horarios de trabajo largos, excesivo trabajo físico…
  • Para reducir el síndrome es importante no excederse en el ritmo de trabajo, cultivar un buen ambiente entre los compañeros de trabajo, separar el ámbito laboral del profesional…

 Fuente: https://www.mapfre.es

 

 

 

 

viernes, 30 de abril de 2021

7 claves para gestionar el estrés

 

El estrés es uno de los grandes males del mundo contemporáneo, especialmente en los países más desarrollados. No es fácil mantenerse en calma dentro de un mundo que corre a velocidades alucinantes gracias a la tecnología. Tampoco es sencillo tolerar las grandes dosis de ruido y de hostilidad en las grandes ciudades. Por mucho que haya personas que tengan una gran capacidad de habituación, gestionar el estrés no es tarea fácil.

A medio y largo plazo, el estrés provoca graves daños tanto en la mente como en el cuerpo. Muchas enfermedades físicas son fruto de ese molesto estado. Así mismo, el estrés bloquea, no deja pensar con claridad y puede afectar las relaciones humanas.

Siempre que no se trate de un caso demasiado grave, es posible gestionar el estrés valiéndonos de algunas sencillas medidas. Todo se reduce a hacer una pausa y aplicar uno o varios de los trucos que os contamos a continuación.

1. Identificar el momento en que comienza el estrés

Reconocer el estrés no es tan fácil como podría parecer a primera vista. Muchas veces solo conseguimos captarlo cuando alcanza un elevado nivel. El estrés se manifiesta física y emocionalmente. Puede tener una intensidad creciente, o mantenerse latente.

Las señales físicas del estrés son tensión muscular, especialmente en la zona de la mandíbula, el cuello y los hombros. También hay tensión en el rostro y normalmente los labios están apretados. Emocionalmente hay una sensación de irritación, mezclada con angustia. Estas sensaciones te dicen que es el momento de de hacer un alto.

2. Aplicar técnicas de respiración

La respiración es un medio que está a la mano y que se puede aplicar en cualquier momento o situación para gestionar el estrés. Constituye un excelente mecanismo para recuperar la serenidad. Se ha comprobado que las respiraciones lentas y rítmicas activan el nervio vago. Este modera las respuestas frente al estrés.

Basta con que adoptes la posición más cómoda que puedas y comiences a inspirar muy profundamente. Trata de percibir cómo tus pulmones se van llenando de aire. Luego, exhala el aire, muy lentamente. En apenas dos o tres minutos, tu nivel de estrés se habrá reducido.

 

3. Desviar la atención

El estrés se asocia con respuestas de ataque, o de huida. Por eso, en el momento en que se presenta la atención se dirige a los focos que dieron origen a la tensión. Entre más fijes tu mente en esas fuentes de inquietud, más estresado vas a sentirte.

Por eso es urgente que te esfuerces en desviar la atención. Mira algún objeto que esté en tu entorno. Trata de describirlo mentalmente, de la forma más detallada posible. Luego repite este mismo ejercicio con otros dos objetos. Esto ayudará a gestionar el estrés, regulando tus impulsos y ampliando tu panorama emocional inmediato.

 

4. Mirar una imagen relajante

Las imágenes comunican sensaciones y las impregnan en los observadores. Por eso es bueno que siempre tengas a mano alguna fotografía o pintura que tenga una imagen relajante. Lo más adecuado son los paisajes, especialmente si son de sitios solitarios, clima frío y mucho verde o mucha agua.

Cuando sientas que hay mucho estrés, mirar esas imágenes es una gran ayuda para que logres distensionarte. Es también una forma de enfocar tu mente hacia algo agradable, lo cual tiene como efecto una disminución de la inquietud.

 

5. Reinterpretar la experiencia

A veces, saber que tienes estrés te estresa más. Detectas que sientes demasiada angustia y quieres liberarte de ella cuanto antes. Como no siempre es fácil, eso te inquieta más en lugar de calmarte. Por eso es importante que al identificar y aceptar que tenemos estrés pongamos en marcha una serie de mecanismos útiles para reducirlo y no estrategias costosas y frustrantes que solo van a elevar este nivel de activación.

Intenta reconocer todas las expresiones que ese estado produce en ti. ¿Cómo está tu cuerpo? ¿Qué postura estás adoptando? ¿Cómo están los latidos de tu corazón? ¿Qué clase de pensamientos llegan a tu mente? Esas y otras preguntas por el estilo te ayudarán a reinterpretar lo que sientes. Cuando eso sucede, la sensación de tensión se disipa paulatinamente.

 

6. Adoptar una postura física antiestrés

Debes saber que hay posturas de estrés y posturas antiestrés. Las primeras son, por ejemplo, sentarse cruzando las piernas de una forma enrevesada. También mover una pierna, o ambas, con un ritmo rápido y constante. La espalda está más encorvada y los músculos del rostro muy tensos.

Ponerte de pie, con la espalda muy recta y hacer muevas con la cara te ayudará a disminuir el estrés. Se trata de una posición que aporta confianza y seguridad. Según un estudio de Health Psychology, esta postura también inhibe la producción de cortisol.

 

7. Hacer un ejercicio simple con las manos

Se ha comprobado que cerrar los puños de ambas manos con mucha fuerza y luego extenderlas es un ejercicio que ayuda a reducir el estrés. Se trata de un gesto agresivo y por eso mismo contribuye a liberar tensiones en momentos de gran inquietud.

Todos estos pequeños trucos son en realidad muy eficaces para gestionar el estrés. Es normal que sintamos tensión en un mundo como el actual, especialmente si vivimos en grandes ciudades. Lo importante es no dejarnos invadir de estrés y aplicar las herramientas para controlarlo, cuando este se presente.

 

Fuente:  https://lamenteesmaravillosa.com

 

 

lunes, 19 de abril de 2021

Científicos descubren la verdadera razón por la que los gorilas se golpean el pecho.

Cuanto más grande es un gorila macho, mejor se golpea el pecho para indicar a sus amigos y enemigos lo poderoso que es. Así lo han confirmado un grupo de científicos alemanes.

El impresionante sonido de los golpes es, como se sospechaba, una medida de tamaño y fuerza, según mostró el estudio que realizaron.

Las hembras prestan atención al golpeteo de las manos en el pecho cuando evalúan a una pareja, mientras que para otros machos es una advertencia de que no busquen pelea.

Los investigadores dicen que es un poderoso medio de comunicación en el denso bosque tropical donde viven los gorilas.

Los golpes de pecho, realizados por machos adultos, conocidos como lomo plateados por el color del pelo de su espalda, se pueden escuchar a más de un kilómetro de distancia.

«Durante mucho tiempo hemos asumido que es una especie de demostración de lo poderosos que son, y lo hacen tanto hacia machos como hembras», señaló Edward Wright del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania.

«A los machos para decirles: ‘Mira, soy grande y fuerte, no te metas conmigo’, y a las hembras: ‘Mira, soy bastante grande y fuerte, tal vez quieras elegirme como pareja’.

«Por primera vez, podemos estar realmente seguros de que el tamaño del cuerpo se transmite a través de estos golpes del pecho, que son un indicio claro del tamaño del cuerpo«.

 

En la sociedad de los gorilas, los grupos normalmente se componen de un macho y varias hembras. Las hembras pueden moverse entre grupos y los machos compiten por su atención.

En lo que respecta a los gorilas machos, el tamaño importa; el tamaño del cuerpo predice el rango, la capacidad de lucha y el éxito reproductivo.

Los lomo plateados usan golpes de pecho para advertir a los competidores masculinos y cortejar a las hembras en una demostración de tamaño y fuerza.

Los gorilas machos aprenden a golpear el pecho desde una edad temprana, practicando la habilidad a medida que crecen.

Más grande, más profundo

La investigación, publicada en la revista Scientific Reports, muestra que los machos más grandes emiten sonidos más profundos (de frecuencia más baja) cuando se golpean el pecho.

Se trata de una señal honesta del tamaño corporal (en otras palabras, los gorilas machos no pueden fingirlo).

Se cree que los sonidos están relacionados con el tamaño de los sacos de aire cerca de la laringe, que se encuentran en los gorilas y algunos otros grandes simios (pero no en los humanos).

Estos están involucrados en los gruñidos y llamadas que hacen los gorilas, así como en el golpeteo de pecho no vocal.

Además, se observaron diferencias en la duración y el número de golpes de pecho realizados por diferentes gorilas, lo que sugiere que los individuos pueden identificarse utilizando únicamente golpes de pecho.

Fuente:  BBC Mundo

 

 

miércoles, 7 de abril de 2021

Vacuna Sinovac COVID: de dónde es, componentes, efectividad y cuántas dosis son.

 

¿De dónde es la vacuna Sinovac?

El biológico de Sinovac, también conocido como Coronavac, es producido en la República Popular de China. Desde el principio de la pandemia, varios países en el mundo comenzaron la carrera para desarrollar fármacos que combatieran el Coronavirus, y el gigante asiático no fue la excepción. Con Coronavac, China provee a alrededor de 20 países, incluyendo.

En su laboratorio, ubicado en Pekín, la biofarmacéutica Sinovac ha desarrollado uno de los centros de producción más poderosos del mundo. Inicialmente, dicha empresa anunció que podía producir 300.000 unidades al año. Sin embargo, actualmente aumentó su capacidad de producción a tal punto que podría sacar al mercado cerca de 2.000 millones de vacunas al año.

¿Cuáles son sus componentes y efectividad?

Coronavac es básicamente una vacuna de virus desactivado, que le indica al sistema inmunitario cómo generar anticuerpos contra el COVID-19. Para su desarrollo, los científicos cultivaron el virus en células renales de mono y, a través del uso de algunos químicos, lo inactivaron para evitar su propagación y generar respuesta en el sistema inmune. Dentro de sus componentes principales, se encuentran el hidróxido de aluminio, el hidrogenofosfato de disodio y el cloruro de sodio.

Pese a que esta vacuna aún no se encuentra oficialmente aprobada por la Organización Mundial de la Salud, varios estudios han demostrado su alto nivel de eficacia contra el coronavirus. Según la última prueba, realizada en Turquía, Coronavac cuenta con un 83,5% de eficacia evitando contagios y con el 100% a la hora de prevenir hospitalizaciones y muertes. Incluso, algunos expertos de la misma OMS, consideran que esta vacuna tiene “niveles de eficacia compatibles con los requisitos de la OMS” y que pronto podría ser autorizada de manera oficial.

 


¿Cuántas dosis se deben aplicar?

Las personas vacunadas con el fármaco de Sinovac, deben aplicarse dos dosis, teniendo en cuenta que aproximadamente 15 días después de haber recibido la segunda, el cuerpo generará inmunidad ante el coronavirus.

 Fuente: https://colombia.as.com

jueves, 18 de marzo de 2021

5 razones por las que los contagios de coronavirus pueden seguir aumentando aunque se avance en la vacunación.


 "Aplicarse la vacuna del coronavirus no es una carta blanca para ignorar las medidas de salud como el distanciamiento físico y el lavado de manos", advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

La llegada de las vacunas se convirtió en el gran rayo de esperanza durante 2020 para muchos ciudadanos, tras meses de altas cifras de fallecimientos, sucesivas olas de infecciones y confinamientos interminables por la covid-19.

Sin embargo, los expertos advierten de que no se puede bajar la guardia: "aplicarse la vacuna del coronavirus no es una carta blanca para ignorar las medidas de salud como el distanciamiento físico y el lavado de manos", advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En medio de la pandemia actual, las vacunas "son vitales no solo para salvar vidas, sino también para prevenir los efectos a largo plazo", de la enfermedad, señalan los expertos del organismo.

 

 «Si te expones al virus un día o una semana después de inyectarte, sigues vulnerable a la infección» y puedes transmitirlo, explican los expertos.
 

1. Las vacunas tardan en hacer efecto y no son efectivas al 100%

Las vacunas distribuidas mayoritariamente hasta ahora son de dos dosis (aunque ya se han aprobado de una dosis también). Tras la primera dosis, existe una buena respuesta inmune que se activa aproximadamente dos semanas después de ser aplicada.

"Sin embargo, es realmente la segunda dosis la que luego aumenta esa respuesta inmune y la inmunidad ya adquirida se vuelve aún más fuerte después de su aplicación dentro de un período de tiempo más corto", señala la OMS.

Y en ese tiempo la persona en buena medida sin estar protegida.

"Si te expones al virus un día o una semana después de inyectarte, sigues vulnerable a la infección y puedes transmitir el virus a otras personas", le dijo a BBC Mundo el doctor Julian Tang, virólogo de la Universidad de Leicester, en Reino Unido.

Es más, incluso si uno se expone al virus varias semanas después de recibir las dosis requeridas, es posible volver a infectarse.

"Los datos disponibles sugieren que algunos individuos pueden seguir infectándose con covid, aunque sí que tendrían menos cantidad de virus y consecuentemente enferman menos que aquellos que no se han infectado o vacunado. De igual forma, pienso que el virus, una vez vacunado, será más difícil de transmitir", explica por su parte Andrew Badley, profesor de medicina molecular de la Clínica Mayo en Estados Unidos.

 


 La vacuna es efectiva cuando el 80% de la población está vacunada, precisan los especialistas. Hasta entonces, es importante mantener las medidas de prevención.

2. No hay suficiente gente vacunada

Chile es uno de los países que sabe bien que la campaña de vacunación no es suficiente para contener el virus.

La nación sudamericana vive otra vez un repunte de casos similar al de junio y julio pasado, los peores momentos del covid-19 en el país y que lo llevaron a una estricta cuarentena.

Durante el mes de febrero, volvió a rondar los 5.000 nuevos casos por día.

Eso a pesar de ubicarse en el quinto lugar mundial en dosis administradas por cada 100 habitantes, según el rastreo de vacunas que realiza la Universidad de Oxford (Inglaterra). Solo superado por Israel, Emiratos Árabes, Reino Unido y Estados Unidos.

"No hay contradicción entre el aumento de los casos y las vacunas. Realmente estaríamos pidiendo algo que no se puede esperar de las vacunas. Las vacunas no actúan de inmediato", le explicó a BBC Mundo el doctor Juan Carlos Said, máster en Salud Pública por el Imperial College de Londres.

"En términos poblacionales, para bajar el número de hospitalizaciones y de muertes, la vacuna es efectiva cuando el 80% de la población está vacunada", precisó.

 


 La eficacia de las vacunas puede peligrar si hay un contacto masivo entre población vacunada e infectados por la variante de Manaos (Brasil), según los científicos.

3. Relajación ciudadana

Otro de los motivos por los que puede seguir avanzando la enfermedad, en mayor o menor grado, es por el cansancio ciudadano ante el resto de medidas de protección. También fue el caso de Chile y es extensible a otros muchos países, donde el virus puede replicarse.

"El aumento de casos [en Chile][ tiene que ver principalmente con el relajamiento de las normas de autocuidado durante el verano, lo que ha sucedido también en otros países del mundo", señaló el Ministerio de Salud a BBC Mundo.

Algo que también corroboran los expertos.

"Hay una fatiga respecto a la pandemia y, si al comienzo la población fue muy adherente a las medidas y restricciones, la fragilidad económica y social" hace que la población evada "las restricciones a la movilidad", explica Said.

Hay incluso voces que alertan de que en realidad es casi imposible, en la práctica, llegar a un nivel de covid que sea cero.

"Eliminar la covid de la faz de la Tierra sería grandioso, por supuesto, dadas las muertes y la destrucción que causa. Pero el único problema es que la erradicación solo ha sido lograda con un virus: la viruela, en 1980", señala el corresponsal de Salud de la BBC, Nick Triggle.

 


 Tres cuartas partes de las personas vacunadas viven en 10 países ricos que suponen el 60% del PIB mundial en conjunto.

4. Distintos ritmos de vacunación en los países

La globalización alcanza muchas esferas de la vida moderna, y el coronavirus puso de manifiesto que la salud es una más, al saltar en pocas semanas desde China al resto del mundo.

También tiene su efecto en la estrategia de salida a la pandemia: tanto en la velocidad de vacunación como en la transmisión del virus.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Gebreyesus se lo advirtió recientemente a Gobiernos y farmacéuticas: "A menos que eliminemos el virus en todas partes, podríamos terminar en el punto de partida".

Según datos del organismo, tres cuartas partes de las personas vacunadas viven en 10 países ricos que suponen el 60% del PIB mundial en conjunto.

Frente a ellos, otra realidad: 130 países, donde viven 2.500 millones de personas, todavía apenas han podido comenzar a vacunar.

"Todos los Gobiernos tienen la obligación de defender a su propia gente, pero una vez que los países han vacunado a sus propios trabajadores de la salud y a las personas mayores, la mejor manera de proteger al resto de su propia población es compartir las vacunas para que otros países puedan hacer lo mismo", explicó el dirigente de la OMS.

"Esto se debe a que cuanto más tiempo se tarda en vacunar a las personas con mayor riesgo en todas partes, más oportunidades le damos al virus de mutar y evadir las vacunas", añadió.

Los expertos advierten, igualmente, de la importancia de mantener las medidas preventivas mientras las campañas de vacunación están en marcha para evitar la expansión de estas mutaciones.

Un ejemplo de ello es Brasil, donde varios especialistas alertan de que puede convertirse en una ''fábrica'' de variantes potencialmente capaces de escapar a la eficacia de las vacunas por completo.

La relajación de las medidas en el país, más la aparición de la mutación E484K, puede crear la combinación perfecta para esta situación de riesgo.

"Si hay una transmisión incontrolada del virus, es decir, en un entorno sin normas de distancia social, sin confinamiento ni uso de mascarillas, las personas susceptibles de contagiarse se mezclarán con las vacunadas".

"Sin barreras, el virus puede transmitirse entre poblaciones, generando potencialmente variantes que escapen a la vacuna", le explicó Tang a BBC News Brasil.

 

 Hay distintos ensayos para comprobar la efectividad de las vacunas del covid-19 en los niños, pero aún no están disponibles.

5. Los niños aún no tienen vacuna

"Ahora mismo, el mundo se encuentra en una situación en la que todavía hay una transmisión muy amplia en muchos países, es decir, aún está fuera de control", explica por su parte la experta de la OMS Katherine O'Brien en un informe de la organización.

"Por lo tanto, el tiempo que necesitemos para continuar con [las] precauciones [contra el coronavirus] dependerá realmente de lo que las comunidades y los países puedan hacer para realmente aplastar este virus, para acabar con la transmisión. Y de esa manera, las vacunas pueden hacer un mejor trabajo para prevenir la enfermedad", asevera.

Pero no sólo está el problema de la desigualdad económica para acceder a la vacuna, sino la generacional.

El proceso de vacunación, por el momento, no va a alcanzar a todos los segmentos de la población.

No existen todavía vacunas específicas para los niños.

Hay distintos ensayos en marcha -como los de las vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca-, que están tratando de verificar si las actuales vacunas son efectivas y seguras en los niños.

Pero recién han comenzado y aún les queda camino por recorrer, según los anuncios de cada firma.

"Así que, por el momento, esos grupos de edad seguirán estando en riesgo de contraer enfermedades e infecciones y podrán transmitirlo a otras personas", explica O'Brien.

 Fuente:  https://www.bbc.com/mundo