martes, 1 de julio de 2008

Explican como caminan sobre el agua




Explican cómo caminan sobre agua
Durante más de un siglo, biólogos y zoólogos han intentado explicar el mecanismo que permite que las babosas de mar caminen sobre el agua sin ningún problema, y ahora, un equipo en la Universidad de California en San Diego explica parte del procedimiento
Por
Glenys Alvarez / El Caribe
Martes 1 de julio del 2008

En el gigantesco, variado y fenomenal ecosistema que conforma a la Tierra, existen animales realmente extraños. Organismos con distintas tácticas de subsistencia, que van desde su múltiple anatomía hasta sus particulares movimientos.
La pregunta que un equipo de la Universidad de California en San Diego acaba de responder estaba pendiente por más de un siglo.
Biólogos y zoólogos del mundo deseaban comprender el mecanismo que permite que una babosa, o caracola de mar, camine sobre el agua, como si realmente poseyese elementos que le permiten aferrarse a este líquido y moverse sobre su superficie con prodigiosa habilidad.
Este prodigio ha sido explicado por Eric Lauga y sus colegas quienes han analizado con detenimiento la forma de moverse de la caracola de mar.
“La babosa crea pequeñas ondas en la superficie acuática y el resultado es una transformación única que produce un área donde el animal puede aferrarse bien”, relató Lauga.
La dilucidación sobre el movimiento de las caracolas de tierra es también reciente. Si usted alguna vez ha observado a una babosa en los jardines de nuestro país, habrá notado que estos animales dejan un rastro de mucosidad por su paso.
Pues bien, esta baba es pegajosa pero fluye como un líquido si es presionada más allá de cierto nivel y es precisamente eso lo que hace el animal mientras avanza.
“Cuando ‘las extremidades’ de la caracola presionan la baba, la mucosidad ofrece un agarre adhesivo para algunas partes de ‘los pies’ de la babosa mientras que otras partes son lubricadas por el movimiento”, explicó Lauga.
“Pero esta habilidad sólo funciona en la tierra, sobre una superficie sólida, por ello no entendíamos aún cómo funciona en el agua ya que muchas babosas tienen la pericia de caminar sobre el agua”.
Para los investigadores, las respuestas obtenidas durante sus análisis sólo brindan parte del mecanismo completo de movimiento sobre el agua.
“Lo que hemos observado es que ‘el pie’ de la caracola marina se arruga y produce unas pequeñas olas con longitudes de un milímetro, esto a su vez crea otras ondas en la baba secretada por el animal entre el pie y el aire.
Sin embargo, como la presión de la superficie deforma la secreción mucosa, la estructura de la superficie superior del pie (que está en contacto con el aire) no es igual que el de la superficie inferior, (en contacto con el pie).
Por lo tanto, parte de la baba es apretada y otra parte es estirada lo que provoca que la caracola se mueva hacia delante”, explicaron.

Caracola que se mueve sobre el agua dulce
Los científicos se concentraron en el estudio de Sorbeoconcha physidae. “La elegimos porque camina a una velocidad respetable de 0.2 centímetros por segundo”, afirman los biólogos quienes publicarán próximamente los resultados de su estudio en el diario científico “La física de los fluidos” (Physics of Fluids). Para los investigadores, el mecanismo de la babosa para sostenerse sobre el agua y avanzar tiene mucho que ver con el fluido de la baba que produce.
“Este método de movimiento adhesivo, propulsor y lubricante puede usarse en muchas otras ramas científicas como la robótica.
Es probable que cuando entendamos bien el mecanismo podamos imitarlo y producir aparatos que se deslicen perfectamente sobre el agua sin necesitar de combustible”, expresó Anette Hosoi, del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y otra de los autores del experimento.

Aparatos sobre el mar
Hosoi explica que el método de movimiento descubierto por el equipo en San Diego es usado por esta babosa de agua dulce pero que otros animales utilizan otros mecanismos para avanzar sobre el agua.
“Muchas de estas caracolas se valen de diminutos apéndices, del tamaño de hebras de cabello y que son conocidos como cilia, para impulsarse. Otras, sencillamente nadan bajo agua y otras más se mueven sobre el suelo marino”, dijo.
El equipo ha copiado este método de movimiento para usarlo en aparatos que se mueven en el mar.
“El truco ahora será mantener estos equipos a flote, si logramos perfeccionar la técnica de flotar, podremos construir una babosa mecánica que se desplace sobre el agua.
De hecho, ya tenemos personas de la industria petrolera y en la investigación médica, interesados en un aparato así”.
Fuente: El Caribe.com.do

jueves, 12 de junio de 2008

La cerdita con botas


Una cerdita británica a la que le aterraba el barro ha superado sus miedos gracias a un par de botitas de plástico.
La marranita Cinders, de seis semanas de edad, sufría de "misofobia", o miedo a la suciedad, y se negaba a unirse a otros cerdos cuando todos iban a empantanarse en los charcos de barro.
Su dueño, Andrew Keeble, de North Yorkshire (en el norte de Inglaterra), dijo que fue a su hija Ellie, de 12 años, a quien se le ocurrió usar unas pequeñas botas que estaban en su llavero para proteger a Cinders del barro.
"Por suerte, le calzaron como un guante", explicó Keeble.
"Larga vida"
"Ella le tiene miedo al barro, mientras que sus hermanos y hermanas lo disfrutan," agregó.
Vivirá una vida muy larga y feliz.
Keeble y su esposa Debbie administran una empresa productora de salchichas y cuentan con alrededor de 200 cerdos en su granja.
Pero Keeble dijo que Cinders no seguirá los pasos de los demás marranos de la granja.
"Ella ya es como una mascota para nosotros y vivirá una vida muy larga y feliz", dijo.
La chanchita con botas ha sido elegida por el matrimonio Keeble como la mascota para su campaña de la Farm Crisis Network, una organización que ayuda a granjeros en dificultades financieras.
Fuente: Redacción BBC Mundo

martes, 3 de junio de 2008

Fotos de tribu sin contactar


Preparados para defender su modo de vida con instrumentos tan primitivos como el arco y flecha, los miembros de una tribu perdida en la selva amazónica han sido fotografiados por una avioneta de un grupo internacional que lucha por asegurar su protección, sin embargo, científicos temen que la publicación de las fotos ponga en peligro su supervivencia.
Mientras en Marte una sonda a control remoto mueve su brazo robótico en busca de hielo y posible vida, una tribu primitiva en la frontera de Brasil y Perú es retratada por primera vez por un grupo internacional. La oposición de estas dos noticias es suficiente para poner a pensar al más desinteresado.
Nuestro globo terráqueo todavía alberga unas cien tribus como ésta, jamás contactadas por la civilización, y el Grupo Internacional de Supervivencia que tomó las imágenes desea que las cosas se queden así.
Sin embargo, los ojos de los antropólogos permanecen sobre estas asombrosas imágenes. Los miembros de la tribu, impresionados por el vuelo bajo de la avioneta, actúan resguardando su territorio.
Con sus arcos y flechas listos para la batalla, hombres pintados de naranja apuntan sus primitivas armas hacia el temible instrumento mientras otros pobladores miran asustados, o quizás sorprendidos, hacia arriba.
“Es una impresionante muestra de que existen estas tribus y de que se encuentran en un inminente peligro de desaparición debido a los avances de la industria maderera.
Lo que está ocurriendo es un crimen monumental contra el mundo natural, las tribus y la fauna; se trata, además, de un testimonio más sobre la completa irracionalidad con la que nosotros, los supuestamente ‘civilizados’ tratamos al mundo”, explicó José Carlos Meirelles, uno de los brasileños en el vuelo.
Las imágenes son tan sorprendentes que muchos dudaron que fueran reales, pero el gobierno de Brasil, que rastrea estas tribus cada cierto tiempo, asegura que las fotos muestran una realidad en peligro de extinción. “La idea es que nos unamos para defender la vida primitiva de estas personas”, expresó para la MSNBC el director del Grupo Stephen Corry.
El problema que mueve el debate ahora es el uso de las imágenes. Para muchos, mantenerlas en secreto hubiera hecho mucho más por ellos que revelar su existencia. Los investigadores piensan que el turismo aficionado intentará ahora acercarse a estos indígenas para vivir así una “auténtica aventura amazónica”.

La vida fuera del siglo XXI
La vida de estos indígenas ha transcurrido durante siglos sin ninguna interrupción del mundo civilizado.
En seis chozas sobre un claro de la selva amazónica en la frontera entre Brasil y Perú, decenas de estos indios, sus pieles cubiertas con pigmentos de colores diferentes, llevan una forma de vida que, de acuerdo a las imágenes, vale la pena defender.
“Los miembros de la tribu lucen saludables. Ahora debemos debatir si el contacto es necesario e inevitable.
La experiencia nos dice que el contacto siempre termina en desastre”, expresó Corry. Investigadores discuten la posibilidad de enviar a alguien que prepare a la tribu para un inevitable acercamiento con el siglo XXI.
Aún entre los mismos antropólogos existen visiones distintas sobre cómo tratar tribus como éstas, si dejarlas vírgenes en sus locaciones o si prepararlas para lo que será un inevitable relación con el mundo moderno.
Hace unos diez años, los indios Murunhaua sufrieron un primer contacto con la industria maderera y desde entonces el 50% de su población ha desaparecido.
Los investigadores temen la misma suerte para esta tribu. No podemos olvidar que un virus tan simple como la gripe puede eliminar gran parte de ellos. “Cuando salimos de la selva, todo terminó para nosotros.
Enfermedades acabaron con mis tías, mis sobrinos, todos murieron”, explicó José, sobreviviente de la tribu Murunhaua quien ahora ha adoptado costumbres modernas y vive en una villa convencional.