jueves, 19 de octubre de 2017

19 de Octubre, Día internacional Contra el Cáncer de Mama.


FOTO: JASON MEREDITH / CREATIVECOMMONS.ORG/LICENSES/BY/2.0/




Cada año, el 19 de octubre se celebra el Día Internacional Contra el Cáncer de Mama como una forma de recordar el compromiso de toda la sociedad en la lucha en contra de este cáncer.
Este tipo de cáncer es el más frecuente en las mujeres, tanto en países desarrollados como en los en vías de desarrollo. Las probabilidades de padecer cáncer de mama están aumentando en proporción a la esperanza de vida, al aumento de la urbanización y los cambios en estilos de vida.
Las estadísticas mundiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que en 2012  fueron diagnosticadas con esta enfermedad 1,7 millones de mujeres; 0.5 millones de ellas murieron.
Los principales factores de riesgo del cáncer de mama son los antecedentes familiares, algunas mutaciones —sobre todo en los genes BRCA1, BRCA2 y p53—, las hormonas exógenas, entre otros. Además, se estima que el 21 por ciento de todas las muertes por cáncer de mama registradas en el mundo son atribuibles al consumo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad, y la falta de actividad física.
Mensaje clave: Detección temprana
La detección precoz a fin de mejorar el pronóstico y la supervivencia de los casos de cáncer de mama sigue siendo la piedra angular de la lucha contra este cáncer. Este tipo de cáncer es el más común entre las mujeres en todo el mundo, y está aumentando especialmente en los países en desarrollo, donde la mayoría de los casos se diagnostican en fases avanzadas.
Es clave el diagnostico a tiempo, una detección temprana lo hace curable. Por eso los expertos hacen hincapié en la importancia de los chequeos periódicos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) hace el llamado a todas las mujeres a realizarse una mamografía anual a partir de los 40 años.
Fuente: https://laopinion.com

martes, 10 de octubre de 2017

4 trucos para lograr que los niños coman alimentos nuevos, según los científicos.


La neofobia es el miedo a lo nuevo. El término se aplica, sobre todo, a la reticencia a probar nuevos alimentos. (Foto: PeopleImages)

¿Cansado de librar una batalla de voluntades cada vez que le presentas un alimento nuevo a tu hijo?
El miedo a lo desconocido también está presente a la hora de la comida. Tanto que hasta tiene nombre propio: neofobia.
Algunos adultos se muestran reticentes a la hora de probar alimentos que no han ingerido nunca.
Pero la neofobia suele darse más entre los niños, que son los más propensos a soltar un "no me gusta" ante un plato que no habían visto antes.
Existen explicaciones científicas para esto.
La más extendida es la del dilema del omnívoro, que dice que antiguamente los humanos debían intentar incorporar nuevas plantas a su dieta, pero desconfiando de las que no le eran familiares porque muchas podían contener toxinas.
Estas toxinas podían causar a los adultos un malestar estomacal superable. Sin embargo, para los infantes podían significar la muerte.


Dejar que los niños jueguen previamente con la comida incrementa las posibilidades de que la próxima vez se la coma de buena gana. (Foto: M-image)

Pero hoy en día, con todos los mecanismos de seguridad alimentaria establecidos, este riesgo ha desaparecido. Aunque la neofobia ha sobrevivido.
No obstante, los científicos también han estudiado cómo combatirla y tienen algunos consejos.

Jugar con la comida

La textura de un alimento puede jugar un rol importante a la hora de provocar el rechazo de un niño.
Que sea pegajoso, crujiente, esponjoso o con grumos puede resultar determinante, según un estudio de la Universidad de Maastricht, en Holanda, publicado este mes en la revista científica especializada en la influencia de la comida Appetite.
Los investigadores le dieron a un grupo de menores de entre 3 y 10 años una gelatina sin color ni sabor para que la manipularan y jugaran con ella. Al otro grupo le entregaron un juego de mesa.
Después, les pidieron a todos que probaran tres postres: un yogurt de fresa suave, otro con trozos de fruta y gelatina de fresa.
Los niños que habían jugado con la gelatina comieron más gelatina de fresa en comparación con el otro grupo. En el caso de los yogures, en cambio, no apreciaron ninguna diferencia.


Para los niños el placer no sólo está en el sabor, sino también en las interacciones sociales que se dan mientras la consumen. (Foto: Soul)
Así que, según los científicos, dejar que los más pequeños jueguen con su comida utilizando sus manos incrementa las posibilidades de que luego acepten ingerirla de buena gana.

Un contexto social

El comportamiento de los niños a la hora de comer está fuertemente influenciado por el contexto social, según varios estudios recopilados por investigadores franceses en un artículo publicado también en Appetite.
Los pequeños no sólo encuentran satisfacción en el sabor de los alimentos, sino también en la compañía y las interacciones sociales.
Por eso, su actitud hacia algo nuevo resulta más positiva en un contexto social y afectivo, como una cena familiar, que si el padre se sienta a la mesa con el único objetivo de darle de comer al hijo.
Comer con otros les da, además, la oportunidad de comentar las sensaciones que les produce la comida y observar los gestos y expresiones de los demás a la hora de ingerir un alimento. Lo que les permite hacer una construcción social de lo que es el placer de comer.


Los niños imitan a los padres pero también a otros pequeños a la hora de comer. (Foto: Henglein and Steets)

Imitación

Los niños tienden a imitar las conductas de la gente de su entorno. Por eso es muy importante que vean a sus padres comiendo una dieta saludable.
Pero no sólo a los padres. En un estudio de 1980, la experta en alimentación infantil Leann L. Birch realizó pruebas en las que un niño con preferencia por el vegetal A se sentaba a comer con niños a los que, en cambio, el gustaba el vegetal B.
En cuatro ocasiones, se les pidió que eligieran entre A y B.
El resultado fue que los menores que preferían el vegetal A aumentaron su predilección por el vegetal B, el que consumían los otros.
Una investigación más reciente de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos concluyó que los pequeños comienzan a los 14 meses a aprender el placer de la comida observando a otras personas.

Errores comunes

Hay algunos errores comunes en los que los padres suelen caer a la hora de enseñar a comer a sus hijos, según el reconocido pediatra británico Ronald Illingworth, un pionero en salud infantil.


Se pueden requerir entre cinco y 15 repeticiones para que acepte un alimento. (Foto: Image Source)

Uno de ellos consiste en intentar distraerlos mientras se le alimenta, por ejemplo, poniéndolos frente al televisor.
Intentar convencerlos con premios o castigos tampoco es buena idea y emplear la fuerza física metiéndole la cuchara en la boca, aun menos.
Pero tampoco hay que abandonar la causa y dejarle comer lo que quiera y cuanto quiera.
Los mejor es llenarse de paciencia y exponer al niño a un alimento nuevo una y otra vez.
Según algunos estudios, lograr que lo acepte puede tomar entre cinco y 15 repeticiones, como afirma en su página web la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria.
Fuente: http://www.bbc.com/mundo

viernes, 6 de octubre de 2017

Arqueólogos creen haber encontrado la tumba del santo en el que se inspiró Papá Noel.



  • Unos barridos de georadar detectaron huecos bajo las ruinas de la antigua iglesia de San Nicolás, en la antigua ciudad de Myra.
  • La idea popular es que los restos del santo están en Bari, Italia, pero los arqueólogos turcos creen que se trata de los huesos de un sacerdote anónimo.
  • San Nicolás cuentra entre sus milagros el de haber echado oro por la chimenea de un hombre arruinado, librando de la miseria a su familia.
Un equipo de arqueólogos turcos ha localizado bajo la iglesia de San Nicolás en la ciudad de Demre, en la provincia de Antalya en el sur de Turquía, unas cavidades que podrían ser osarios en los que se conservaran los restos de San Nicolás de Myra, el santo cristiano que originó el mito de Santa Claus, también conocido como Papá Noel.
Unos barridos de georadar detectaron huecos bajo las ruinas de la antigua iglesia de San Nicolás, en la antigua ciudad de Myra, donde se localiza el nacimiento del santo que dio nombre a la parroquia.
Este descubrimiento, que deberá ser ampliado mediante excavaciones arqueológicas, contradice la idea popular de que los huesos de San Nicolás reposan en la ciudad de Bari, en Italia. San Nicolás murió en el año 343 y fue enterrado en su ciudad natal de Myra (actual Demre).
Según lo que se cree hasta ahora, cuando las fuerzas árabes ocuparon Myra en el siglo XI, se exhumaron los huesos y se trasladaron hasta el puerto italiano de Bari, donde se piensa que fueron sepultados de nuevo. Los arqueólogos turcos piensan que esos restos corresponden a un sacerdote anónimo y que los verdaderos restos quedaron ocultos en su ubicación original.
Sin embargo, datar y verificar estos huesos, que tienen 1.674 años de antigüedad, será complicado porque se encuentran debajo de un mosaico, que deberá ser retirado tesela a tesela para poder acceder a esas cavidades detectadas bajo el suelo.

A San Nicolás se le atribuyen muchos milagros y buenas acciones, entre otras, la de haber llevado oro (las versiones difieren entre que lo echó por la chimenea y cayó en unas medias tendidas o que lo introdijo por una ventana dejándolo dentro de unos zapatos) a la casa de un burgués arruinado para socorrer de la miseria a su familia. En su haber, San Nicolás también cuenta con varias resurrecciones y la intercesión en procesos de condenados a muerte, a los que libró de la pena.
Fuente: http://www.20minutos.es