
Los hombres con mucha barriga son más propensos al cáncer de próstata
Fuente: EFE


El 17% de los accidentados que no llevaban cinturón fallecieron, frente al 2,3% de entre los que sí lo llevaban, según datos de 2002. Esta cifra nos lleva a la conclusión de que hay 7 veces más probabilidades de morir en el caso de accidente si no se lleva el cinto. En la ciudad, el uso del cinturón marca la diferencia entre salir ileso o herido en un accidente. Los datos revelan que el 1,8% de los que lo utilizaban correctamente resultaron heridos graves, frente al 6,2% de los que no hacían uso de él. En general, sin contemplar en qué ámbito se produce el accidente, la mortalidad del conductor implicado en accidente se sitúa en el 2% utilizando el cinturón, frente al 8% de los que no lo utilizaban en ese momento.
El uso de los cinturones en los viajeros del asiento de atrás, no sólo les protege a sí mismos. El riesgo de fallecimiento para el conductor y el copiloto aunque usen su cinturón de seguridad es hasta cinco veces mayor si los ocupantes de atrás no lo llevan. Un pasajero de unos 50 kilos de peso, que viaja en el asiento trasero de un vehículo a 50 kilómetros por hora puede producir una fuerza de 3.000 kilos en su desplazamiento sobre el asiento delantero.
El Parlamento Europeo ha aprobado en marzo una nueva directiva que establece el uso obligatorio de cinturones de seguridad o mecanismos de retención especiales para niños. Su adaptación en la legislación de cada país prohibirá a los menores de tres años viajar en vehículos sin este mecanismo de seguridad. El dispositivo de retención, destinado a los niños de estatura inferior al metro y medio, puede tratarse de una silla de bebé, un cojín y otro adaptador sujeto al cinturón normal cuya función es colocar al niño a la altura idónea para que el cinturón haga su función. De igual forma, se prohíbe que los niños vayan en una silla orientada hacia atrás cuando el asiento cuente con airbag, a no ser que esté desactivado. Esta nueva medida se suma a las que ya están en vigor, que determinan la prohibición de llevar niños de menos de 12 años en los asientos delanteros.
El airbag tarda 58 milésimas de segundo en hincharse desde que la cápsula recibe un impulso eléctrico que detona el dispositivo explosivo. A las 85 milésimas el viajero retorna a su posición inicial, y 70 milésimas más tarde, la bolsa se deshincha. Durante ese corto espacio de tiempo cumple con su función de amortiguar la caída hacia delante del cuerpo. Pero este mecanismo se torna en peligroso si no se lleva el cinturón, ya que está calculado para recibir el impacto del pasajero después de que los pretensores hayan tensado el cinturón sobre el tórax, y si esta frenada no se produce, la cabeza puede abalanzarse hacia delante sin tiempo suficiente para que la bolsa se llene, con lo que en el mejor de los casos, su función será inútil, y en muchas ocasiones producirá heridas.
No usar nunca el cinturón debajo del brazo. Puede ocasionar una lesión grave al hígado y al bazo, se corre altas probabilidades de sufrir una lesión de cabeza y cuello, y aplica demasiada fuerza a las costillas en el momento de un choque.
No dejar holgado el cinturón. Si no está ajustado, en el momento de un choque el viajero se verá lanzado contra el volante y el salpicadero, y restará efectividad al airbag.
Desenrollar el cinturón. Para que los pretensores actúen correctamente, es necesario que el tejido quede estirado.
Los estudios sugieren que el control del nivel del ácido graso Omega 6 podría ayudar a tratar el Alzheimer. Luego los científicos usaron otra vez ingeniería genética para reducir los niveles de PLA2 en los animales y hallaron que incluso hasta una reducción parcial frenaba el deterioro de la memoria. El doctor René Sánchez Mejía, que trabajó en el estudio, dijo: "El cambio más sorprendente que descubrimos en los ratones con Alzheimer fue un aumento del Ácido araquidónico y metabolitos relacionados en los hipocampos (parte del cerebro situado en el lóbulo temporal), un centro de la memoria que es afectado temprana y severamente por el Alzheimer". El doctor sugirió que demasiado Ácido araquidónico podría estimular excesivamente las células cerebrales, y que reduciendo su nivel les permitiría funcionar normalmente. El doctor Lennart Mucke, que lideró la investigación, agregó: "En general, los niveles de ácidos grasos pueden ser regulados con dietas o medicamentos". "Nuestros resultados tienen repercusiones terapéuticas importantes porque sugieren que la inhibición de la actividad del PLA2 podría ayudar a prevenir las discapacidades neurológicas en la enfermedad de Alzheimer", agregó. Pero indicó que se necesita realizar muchas más investigaciones antes de probar esta terapia en los seres humanos. En entrevista con la BBC, Rebecca Wood, directora ejecutiva del Fondo para la Investigación del Alzheimer del Reino Unido, afirmó que la investigación es esperanzadora pero enfatizó que la gente no debe empezar a eliminar los ácidos grasos de la dieta. "(Los resultados de la investigación) deben tomarse con precaución y la gente no debe implementar cambios dramáticos, además de mejorar su dieta en general, que siempre es bueno para prevenir el mal de Alzheimer".
Fuente: BBC Mundo