
La picadura de avispones, avispas y abejas provocan entre 15 y 20 muertes cada años sólo en España, esto se debe a la reacción alérgica al veneno inoculado por dichos insectos, pero tenemos que señalar que estos casos no se dan sólo en España, el continente más afectado es el Americano debido a la gran cantidad de insectos que éste posee. Algunos de nosotros ha padecido alguna vez la picadura de avispa o de abeja, para muchos esta es una situación bastante común que se da con gran frecuencia en gran medida durante los meses estivales. Lo que no es tan habitual, es que esta picadura de avispa, avispon o abeja produzca una reacción alérgica a las proteínas del veneno que inocula el insecto, y que se den casos extremos que provoquen hasta la muerte de un ser humano. Esta clase de alergia, es casi desconocida entre las poblaciones mundiales e incluso, como afirman los expertos y profesionales en medicina, se cobra en España la vida de entre 15 y 20 personas de las 800.000 alérgicas al veneno de los himenópteros.
Incidencia de la picadura de insectos y alergia
Según un estudio realizado por la Sociedad Española de alergología e Inmunología Clínica, más conocido como (SEAIC), estos números siguen creciendo, y dichos incrementos a la alergia de la picadura de avispa fueron expandiéndose al sur de Europa, en lugares en donde antes los índices oscilaban entre las 2 y 8 muertes al año. Aunque el único modo que existe de prevención es evitar la picadura de avispa, para poder minimizar la reacción que provoca en las personas alérgicas a su veneno, se utiliza un tratamiento inmunológico controlado por los alergólogos. Si somos concientes de nuestra condición alérgica y fuimos picados por alguno de estos insectos tenemos que avisar de inmediato a un médico o llamar a una ambulancia que garantice nuestro traslado inmediato hacia el hospital más cercano, de lo contrario, nuestra vida estaría en grave peligro.
Un ameno y agradable día en nuestra piscina, o una jornada campestre pueden desaparecer por culpa de una picadura de avispa o abeja, esta situaciones suelen producirse más en verano que es cuando los insectos multiplican su actividad y acuden atraídos por el olor y los colores fuertes, así como la presencia del agua en nuestras piscinas. Aunque en la mayor parte de las personas la manifestación de la picadura es una reacción local que se considera ordinaria o normal, cuyos síntomas son: dolor en el área afectada, enrojecimiento, picor e inflamación, hay quienes presentan reacciones que requieren atención urgente debido a que sus síntomas se alteran: mareos, urticaria, broncoespasmo, hipotensión, debilidad e incluso puede existir la pérdida de conciencia.
Según un estudio realizado por la Sociedad Española de alergología e Inmunología Clínica, más conocido como (SEAIC), estos números siguen creciendo, y dichos incrementos a la alergia de la picadura de avispa fueron expandiéndose al sur de Europa, en lugares en donde antes los índices oscilaban entre las 2 y 8 muertes al año. Aunque el único modo que existe de prevención es evitar la picadura de avispa, para poder minimizar la reacción que provoca en las personas alérgicas a su veneno, se utiliza un tratamiento inmunológico controlado por los alergólogos. Si somos concientes de nuestra condición alérgica y fuimos picados por alguno de estos insectos tenemos que avisar de inmediato a un médico o llamar a una ambulancia que garantice nuestro traslado inmediato hacia el hospital más cercano, de lo contrario, nuestra vida estaría en grave peligro.
Un ameno y agradable día en nuestra piscina, o una jornada campestre pueden desaparecer por culpa de una picadura de avispa o abeja, esta situaciones suelen producirse más en verano que es cuando los insectos multiplican su actividad y acuden atraídos por el olor y los colores fuertes, así como la presencia del agua en nuestras piscinas. Aunque en la mayor parte de las personas la manifestación de la picadura es una reacción local que se considera ordinaria o normal, cuyos síntomas son: dolor en el área afectada, enrojecimiento, picor e inflamación, hay quienes presentan reacciones que requieren atención urgente debido a que sus síntomas se alteran: mareos, urticaria, broncoespasmo, hipotensión, debilidad e incluso puede existir la pérdida de conciencia.

Las abejas se encuentran más evolucionadas, su aguijón presenta unos dientes que impiden su salida una vez clavado; la picadura avispa y abeja se producen cuando los individuos realizan actividades al aire libre, deporte, jardinería, o cuando trabajan en el campo. Pero tanto las avispas como las abejas usan su picadura como sistema de defensa. Los alérgicos a las abejas suelen ser trabajadores relacionados con el ámbito de la apicultura, ya que las picaduras sensibilizan para posteriores picaduras debido a que el veneno es un potente sensibilizante. Los síntomas más comunes de la picadura de avispa o abeja son: dolor, hinchazón de pocos milímetros; estos signos son el resultado de un fenómeno tóxico no inmunológico que provoca una reacción local que cede a pocas horas de haber recibido dicha picadura. Los síntomas son más extensos si se producen en zonas de tejido subcutáneo laxo, como los párpados o el escroto.

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